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Soleil trompeur. Un bref aperçu de la science-fiction espagnole en 1997

Traduction : Emeric DAVILA, Amélie FERRANDO et Claire BELMAS

Juan Manuel SANTIAGO

nooSFere, octobre 2000
 FRANCE 
Traductions disponibles

          Texte original

          QUEMADOS POR EL SOL
          (BREVE RESUMEN DE LA CIENCIA FICCION ESPAÑOLA EN 1997)
          Juan Manuel Santiago
          Libros y demás cosas
          Juan Manuel Santiago es, probablemente, uno de los analistas más lúcidos que la Ciencia Ficción Española ha tenido en su historia reciente. Sus trabajos literarios (meritorios) han sido injustamente ensombrecidos por su enorme capacidad para fagocitar todo cuanto pudiera pertenecer al género. Polémico para unos, brillante para otros, os ofrece un detallado análisis del panorama de la Ciencia Ficción española en el año 1997. Pronto habrá una continuación.
          Se supone que ahora debería lamentarme por lo mal que nos fue en 1997, pese a que en todo el año se alcanzaron unas cifras de producción semejantes o superiores a las de todo el segundo lustro de los ochenta. Bueno, tal vez las cosas no vayan tan mal, pero creo que todos debemos reflexionar sobre lo siguiente : ¿realmente van tan bien ?
          La producción de relatos y novelas cortas en colecciones y publicaciones de fandom apenas alcanzaba la treintena en 1991, año en el que se produjo el « boom » actual ; en 1993, rondaba los 80 relatos de unos 40 autores (estoy dando cifras aproximadas : por desgracia, no he leido todos los fanzines de esta década, aunque creo que estos datos son relativamente fiables) ; en 1994, los 100 relatos de unos 60 autores ; en 1995, 130 ítems paridos por unos 70 individuos ; en 1996, sorpresa, apenas 60 narraciones obra de no más de 40 personas ; y en 1997, las mismas cifras que en 1993, cuento arriba cuento abajo. Corred a vuestra fanziteca para comprobar que, en lo sustancial, no miento.
          Ahora bien : ¿son intrínsecamente malos estos datos ? Se me replicará que la calidad de la ciencia ficción española en 1997 es bastante más elevada que la de 1993. Puede ser : no hay nada más subjetivo que los juicios de valor. A grandes rasgos, no creo que haya demasiada diferencia de calidad, aunque sí de oficio. Los autores españoles de CF tal vez hayamos perdido algo de frescura, pero nos fijamos unos retos mucho más complejos que hace un lustro y no siempre nos estrellamos. Hay más ambición temática y estilística, se nota que somos mucho más leídos, pero, en lo esencial, no encuentro demasiada diferencia de calidad entre buenas narraciones tales como « Mi última noche con Donna » y « Reflejos » (ambas de Félix J. Palma), « La pared de hielo » y « El decimoquinto movimiento » (de César Mallorquí), « Ojos de sombra » y « Círculo de hombres » (de León Arsenal) o Estado crepuscular y La mirada de las furias (de Javier Negrete).
          Sin embargo, los cuatro o cinco años transcurridos entre la primera y la segunda de las obras citadas de cada autor han sido un mundo. Félix Palma publicará en breve una antología de relatos en una editorial pequeña pero muy prestigiosa como es Pre-Textos. César Mallorquí ha publicado en este lustro El círculo de Jericó y El último trabajo del señor Luna, con la que ha entrado a saco en el mundo de la literatura juvenil (como Elia Barceló y Armando Boix). León Arsenal está escribiendo buenas novelas de fantasía, ciencia ficción o narrativa histórica que, de momento, no tienen suerte, aunque eso mismo le pasaba a Rodolfo Martínez y, de repente, ya véis : media docena de libros publicados en tres años. Y Javier Negrete va a ver publicada La mirada de las Furias (ganadora del Ignotus –premios instituidos por la Asociación Española de Fantasía y Ciencia Ficción — a la mejor novela española) en el Círculo de Lectores, lo cual supone tanto como decir que él solito puede vender tanto como todos los libros españoles de CF juntos. Y todo ello sin grandes progresos en lo referente a la calidad.
          Ha sido la ambición lo que les ha llevado a estar donde están (o les llevará donde pueden llegar a estar). Creo que es eso lo que diferencia a los autores citados de otros que valían tanto o más pero que se han quedado en la cuneta : les puede más la ambición que la autoindulgencia. Es la diferencia entre la CF española actual y la de hace quince años.
          Pero son los mismos que publicaban hace cinco años. Es decir : no hay nadie nuevo. En estos cinco años, tan sólo Armando Boix y Carlos Fernández Castrosín han irrumpido con fuerza en el género y tienen potencial suficiente como para llegar a algo. Eduardo Gallego y Guillem Sànchez se han autoimpuesto un límite (llamado autoindulgencia) y, pese a que podrían llegar más lejos, se me hace difícil creer en una progresión de ideas y retos narrativos que sí parece dispuesto a alcanzar un Juan Miguel Aguilera que, por lo visto en « El bosque de hielo », puede convertirse en solitario en un auténtico peso pesado llamado a producir auténtica CF hard de calidad. Y de los novísimos — es un decir ; rectifico : de los recién llegados — , los únicos que han demostrado algo en 1997 son José Miguel Pallarés, Pablo Tusset y Eduardo Vaquerizo. Tres nombres a tener en cuenta es un mal balance, por cuanto que muestra la escasa renovación que se está produciendo en la Ciencia Ficción española : son más los que abandonan el género.
          Comparad con lo que se publicaba en el 92 o en el 93, cuando surgieron los nombres que conforman la actual vanguardia del género en España. Había más de una docena de nombres prometedores, de los que luego se han ido confirmando casi todos ; más concretamente, todos los que han trabajado duro (otra característica de la CF española de los 90 : además de poseer un buen nivel literario, los autores dan el callo). La CF española va bien, cierto, pero porque la sustentan apenas doce o quince nombres valiosos que se fijan metas cada vez más elevadas y, por tanto, tienden a descuidar su producción de relatos.
          Lo cual nos lleva a otro problema : lo que se publica no se corresponde en absoluto con lo que se escribe. Joaquín Revuelta, por ejemplo, me parece uno de los mejores autores del género, gracias a un relato publicado en 1993, otro en 1995 y otro que va a aparecer en 1998 pero que podría haberlo hecho en 1996. No hace nada por mover sus historias. Otro ejemplo. Armando Boix acaba de publicar uno de sus mejores cuentos, « La soledad de los muertos », que debería haber sido su primer relato publicado, en 1994, pero por diversas y complejas historias no lo ha hecho hasta 1998. Casi todo lo que ha convertido a Rodolfo Martínez en el autor más prolífico de la segunda mitad de los noventa fue escrito en el primer lustro. A mí mismo me van a publicar un relato que fue finalista en el Aznar de 1993, y lo último que me publicó Parsifal data de 1987. ¿Vivimos de las rentas ?¿Cómo puedes ser optimista con respecto a ciertos autores si sabes que lo que les estás publicando tiene ya unos cuantos años ? Tarde o temprano se les acabarán las existencias. Y entonces, ¿qué ?
          Supongo que no pasará nada, porque ya no quedarán revistas en las que publicar. El cierre de Elfstone, Núcleo Ubik, Parsifal y Sueño del Fevre, así como el parón de Kenbeo Kenmaro y la trayectoria atemporal de Opar nos dejan con cuatro fanzines (Ad Astra, Artifex, BEM y Bucanero), una revista (Gigamesh), una antología anual (las Visiones de la AEFCF) y un par de colecciones (Espiral, Artifex Serie Minor, Quaderns UPCF y Opar Narrativa) como nada despreciable escaparate donde publicarse.
          Sin embargo, todas tienen un pero. Un relato en soporte informático es difícil de leer, y ello retrae a los autores para enviar sus originales a Ad Astra. Artifex lleva una marcha ascendente en el campo de los relatos, pero sólo una docena al año. BEM, reconozcámoslo, sólo suele publicar a gente con pedigrí (y aquí debería ser explícito y recordar lo que hicieron con Carlos Castrosín y sus dos relatos finalistas del Pablo Rido ; o la que montaron cuando León Arsenal les negó el « Oscuro candente » porque ya estaba comprometido con otra publicación, o cómo no se han acordado de Daniel Mares hasta que ha quedado segundo en el premio UPC : a veces olvido que he prometido guardar silencio en asuntos tocantes al fandom). Gigamesh apenas publica CF española y, si lo hace alguna vez, será porque se consolide su periodicidad. Bucanero necesita reafirmarse y que algunos autores se la empiecen a tomar en serio para enviarles sus colaboraciones...
          Y aquí surge un nuevo problema : las colaboraciones. En general, el faneditor suele ser UN PALIZAS de cuidado que tiene que recurrir a las más diversas variantes del tercer grado para arrancar de los autores un miserable relatito o una forzada reseña cuando, que yo sepa, si los mismos son publicables es mejor verlos publicados (otra línea más en tu currículum... unas bonitas ilustraciones... ver tu nombre junto con los de gente a la que aprecias... qué se yo : se me ocurren varios incentivos) que tenerlos muertos de risa y envejeciendo innecesariamente en un cajón o un disco duro. Parece a veces preferible mover un mismo relato por todos los concursos literarios intra y extra-fandom (a veces, en varias convocatorias seguidas del mismo concurso, como si el cambio de jurados pudiera hacer algo por mejorarlo, o tal vez a la espera de un jurado digamos receptivo con este cuento en especial de este autor concreto) , en un proceso que puede durar dos o tres años, que moverlo por ahí. ¿Por qué ha dado a publicar un autor como Pedro Pablo García May relatos más bien malillos, mientras que tiene inédito otro como « Inmensa beatitud », tan bueno o mejor que su famoso « Forastero en esta tierra » ? Otro tanto cabe decir de Ricard de la Casa y su « De nuevo en casa ».
          En cualquier caso resulta comprensible la renuencia de los autores, que si se dejan publicar suele ser por cuestiones de amistad o vecindad. Un tipo tan válido como el asturiano Ricardo Menéndez, que tiene su vida literaria montada de una manera totalmente ajena al fandom, sólo ha publicado en Parsifal y, consecuentemente, cuando éste desaparezca, dejará de publicar en revistas del mundillo : maldita la falta que le hacemos. Lo mismo digo de Javier Ullán y Núcleo Ubik, aunque conseguí que me dejara mover otros relatos suyos porque, la verdad, le daba lo mismo que se publicaran o no. Por último, la timidez suele jugar también un papel decisivo en el hecho de permanecer inédito : Eugenio Sánchez tiene por lo menos una veintena de relatos publicables y no le da la gana moverlos. (O no le ha dado hasta hace poco.)
          En resumen : parece que publicar en el fandom es un mal menor (si eres amigo del faneditor) o el último recurso (si no te has comido una mierda en ningún concurso), pero nunca un fin en sí mismo. Y, si encima, dependes ya sólo del criterio de siete u ocho editores, en vez de una docena larga, es comprensible que ni te molestes en publicar. Así nos va : poco más de la mitad de CF publicada ahora que hace dos años. Eso sí, cojonuda, oyes.
          Pues qué bien, ¿no ? Imagino que pocos habréis visto Quemados por el sol, una magnífica película del director ruso Nikita Mijalkov, galardonada con el Oscar hace un par de años. El título hace referencia al estado en que quedaron las víctimas de la represión estalinista de los grandes procesos de los años treinta. Todos ellos eran gente sinceramente comunista, que habían desempeñado un papel activo en la Revolución ; sin embargo, ésta se volvió en su contra y así perecieron, cegados por el fulgor de algo en lo que creían pero que ya no era aquello por lo que habían luchado, desnaturalizado y adulterado por una contrarrevolución que se proclamaba la vanguardia de la Revolución, con el único objetivo de perpetuarse en el poder y eliminar todo vestigio de resistencia para pasar a la posteridad como los únicos artífices de la Revolución.
          Cambiarlo todo para alcanzar la más completa inmovilidad, cuando no una regresión. Disfrazarlo todo de triunfalismos y cifras y falsos éxitos y negar los ajenos porque son contrarrevolucionarios, porque atentan a la esencia misma de aquello por lo que has luchado... Pues vale. La CF española en 1997 ha sido tan buena como la de 1995, ¿no es eso un dato positivo ?
          Respuesta : sí, evidentemente.
          Otra pregunta : ¿a qué viene entonces tanto pesimismo ?
          Respuesta : a que 1997 ha sido un buen año para el género fantástico en España, pero somos incapaces de reconocer que lo mejor que se ha hecho no tiene nada que ver con el fandom.
          Pregunta definitiva : y entonces, ¿qué ha sido lo mejor de 1997 ?
          Última respuesta : leed. Abrid los ojos.
          Del 1997 cienciaficcionero guardaré, por encima de las novelas de Javier Negrete y Rafa Marín, o de la novela corta de Daniel Mares o de los relatos de Armando Boix, Félix Palma o Eduardo Vaquerizo, dos imágenes imborrables. La primera, prolongada a lo largo de cien minutos, me lleva a una Gran Vía desierta, a una máscara turbadora y una pesadilla en Realidad Virtual mantenida durante casi dos siglos en lo más frío de un depósito criogénico. La segunda no llega a los cinco minutos y me traslada a un contundente sonido de percusión encerrado en un cubículo realizado por ordenador, una suerte de decorado espacial que contiene el pequeño milagro de una de las mejores canciones españolas de la década.
          Conocéis la primera. No tenéis ni idea de qué pueda ser la segunda.
          Hay más. Seguid leyendo.
          La mejor ciencia ficción española de 1997 ha provenido del campo audiovisual. El tan cacareado annus mirabilis del cine español (que, básicamente, consiste en que a la misma gente que hace unos años se negaba a ver Tasio o Un lugar en el mundo por ser productor españoles o con capital español, provincianos y de un progre felipista subvencionado que metía miedo, ahora le han lavado el cerebro para que vaya a ver Secretos del corazón o Martín (Hache) por ser productor españoles o con capital español, internacionales y procutro de la política cinematográfica del actual Gobierno ; además, es que el cine español está de moda) debe mucho a autores noveles, relativamente libres de prejuicios, que no le hacen ascos a ningún género y que carecen de otros límites a la creatividad que los meramente económicos.
          Sólo así se explica que ABRE LOS OJOS, que evidentemente es una amalgama de ciencia ficción y terror psicológico, sea, además de una de las películas más taquilleras de la historia del cine español, uno de los productos mejor realizados del año (a su lado, da vergüenza ver The Game, pretenciosa superproducción mil veces más pueril, con la que comparte la preocupación por lo real, que ha hecho que, un tanto en serio, un tanto en broma, algunos aficionados comparemos la película de Amenábar con el Ubik de nuestro querido Phil Dick). Si yo perteneciera a la AEFCF y no le dieran el Ignotus en Burjassot, me borraría de la Asociación, por su estrechez de miras. Claro que, bien mirado, no creo que sea especialmente relevante el hecho de que gane o no el Ignotus : sucederá lo mismo que con Acción mutante o El día de la bestia. Es decir : nada.
          Hasta donde alcanzo a saber (es decir, hasta donde se me ha informado en Pórtico), ni a Def Con Dos (ganadores con la canción « Acción mutante ») ni a Álex de la Iglesia (director de ambas películas) se les ha entregado nunca esos premios. Es más : dudo que sepan que los han ganado. Afinando más : dudo incluso que sepan que existen. Luego resultará que yo soy ese estudioso de la CF perverso y maquiavélico y ando diciendo cosas feas de la Asociación ; lo cual no es óbice para plantear la cuestión : ya que los Ignotus los votan cuatro gatos (tras la nueva junta de la AEFCF parece haber crecido el interés en volver a ser socio pero habrá que esperar si es sólo un espejismo) y aún así se nos está vendiendo la moto de que son los Hugo (qué digo los Hugo : ¡los Nobel !) de la CF española, al menos podríamos hacer bien el paripé de puertas afuera y dar la impresión de que hay algo detrás del autobombo... Lo que yo digo : estamos quemados por el sol.
          Hubo más cine fantástico al margen de Amenábar. El ya citado Álex de la Iglesia, sin caer del todo en el género, intentó madurar en PERDITA DURANGO, relativo fracaso comercial y artístico, pese a que es su película mejor hecha. Había algunos toques de gore, santería y ese vago aire desasosegante a lo Barry Gifford, que nos hace situarnos simultáneamente en la orilla fantástica y en la (hiper)realista del cine. En esa misma tierra de nadie transitaban también otras películas tales como el debut de Fernando Cámara, MEMORIAS DEL ÁNGEL CAÍDO (terror con sectas asesinas) o la última de Agustí Villaronga, « 99.9 », un thriller muy bien hilvanado donde se llega a pasar miedo. Abandonando el terror y adentrándonos en la auténtica ciencia ficción, destacar un pequeño milagro, realizado por dos amigos en su casa y con un mínimo de medios : MEGASONICS, un space opera de animación por ordenador que, cierto, no es Toy Story, pero marca un camino a seguir, no sólo en España, sino en toda Europa.
          O sea, que en 1997 se han producido cinco películas de carácter más o menos fantástico, además de las que se me escapan (no, no soy Carlos Díaz Maroto, que lo ve todo, como podéis comprobar en las pantallas de Ad Astra). Que yo sepa, ni Jesús Franco ni Manuel Romo han estrenado este año, y tengo la duda del año de la última película de Paul Naschy. Así que, a no ser que queráis considerar como de género la última del Chiquito de la Calzada, BRÁCULA (¿por qué no ?¿acaso no lo era El baile de los vampiros ?), esto es lo que hay en lo tocante a largometrajes.
          En cortometrajes, lo siento, me pierdo. Recuerdo, en particular, un par de ellos, lo cual no significa que no se haya producido una docena. « Arañazos », de Pedro Barrero, narra una invasión alienígena, cuenta en el reparto con Isabel Serrano y tiene su gracia. « El atardecer del Pezuñas (Igual caen dos) », de Álex Calvo-Sotelo, deriva hacia lo mefistofélico sin que se note demasiado, pero creo que puede valer como fantástico.
          ¿Es eso todo ? Por suerte, no. Lo audiovisual no se queda en el cine. Existen también los comics (en los cuales no entraré : doctores tiene la Iglesia, y en este campo no haría más que hablar por hablar ; lo siento) y los video-clips. Aquí, lo fantástico se convierte casi en la regla general en cuanto hay cuatro duros para hacer un clip en condiciones, lo cual, dicho sea de paso, no es lo habitual por estos pagos. Si tomamos la lista de la revista Rock de Lux (la más prestigiosa de su campo), vemos que la más de la mitad de los diez mejores videos del año guardan alguna relación, directa o indirecta, con el género. En primer lugar, « Un mundo tan pequeño », de los albaceteños Mercromina, no tiene nada de fantástico, pero no olvidemos que algunos de los mejores temas de su álbum de debut, Acrobacia (1995), llevaban títulos tan explícitos como « Universo paralelo » o « Ciencia ficción » (que debería ser el himno del fandom... si el fandom supiese de algo que no fuera cine o literatura). A continuación, los barceloneses Los Fresones Rebeldes se marcan una de las canciones más pegajosas y tarareables del año, « Al amanecer », con un videoclip totalmente naïf rodado en el Parque de Atracciones de Madrid y realizado por Manuel Romo, viejo colaborador de 2000 maníacos y auténtico especialista en gore y demás guarradas terroríficas, por no hablar de sus películas de Hijomoto.
          En el tercer lugar de la lista aparece uno de los para mi gusto momentos culminantes de la ciencia ficción española de 1997 : « I GOTTA GO », de Sexy Sadie & Big Toxic. Una carcasa realizada por ordenador envuelve al grupo, que por cierto incluía escenas de El monstruo de la laguna negra en su clip « In the water ». Auténtica realidad virtual y, ya digo, una de las canciones españolas de la década.
          En los últimos lugares de la lista aparecen « FAVORITA », de Madelman, la estrella del techno español, en otro curiosísimo video realizado por ordenador, que también podría colar como fantástico. Por último, « PON TU MENTE AL SOL », de los zaragozanos El Niño Gusano, también podría considerarse como adscrito al género. Otro tanto cabe decir, ya fuera de la lista, de « WATCH OVER YOU », de los Automatics (Ovni incluido), « HEAVEN FACE MIX », de Humanoid (con naves espaciales diseñadas por ordenador) y, ya que estamos, « ALICIA EXPULSADA AL PAÍS DE LAS MARAVILLAS », de Bunbury.
          ¿A que son muchas propuestas ? Pues daos una vuelta por el Festimad del Círculo de Bellas Artes de Madrid o ved Metrópolis de vez en cuando y seguro que sacáis algunas más.
          Pero lo nuestro son los libros, que es lo que compramos en las Hispacones. Sabemos de libros todo lo que se puede saber, y más. Sabemos tanto de libros de género fantástico que en 1996 nos permitimos el lujo de no votar para los Ignotus a una novela como Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute, con el agravante de que sólo hubo cuatro finalistas. Sin comentarios. Pifias semejantes volverán a repetirse, porque ningún aficionado que se precie tiene por qué mirar las demás estanterías de su librería favorita, que ya bastante tiene con la de ciencia ficción. Muy bien, seguid así, a ver cuál es la próxima OBRA MAESTRA que se os escapa. Posiblemente, los CINCUENTA CUENTOS Y UNA FÁBULA, de José María Merino (Alfaguara), recopilación con los cuentos completos de uno de los mejores escritores españoles de la actualidad, que lo es (y, mayor mérito aún, lo proclama a los cuatro vientos) gracias a una obra en que lo fantástico alcanza un papel preponderante. Aquí Eugenio Sánchez tendría muchísimo que contaros, pero este artículo lo estoy escribiendo yo y lo único que recuerdo es lo siguiente.
          EL CALLEJERO DE JUDAS, de Fernando Royuela (Ed. Lengua de Trapo).
          PIEL DE SÁTIRO, de Pilar Pedraza (Valdemar).
          PAISAJE CON REPTILES, de Pilar Pedraza (Valdemar).
          Como uno es pobre, y encima no tiene ya tiempo para lecturas, sólo he leido el último, y me parece francamente recomendable, como casi todo lo que escribe Pedraza (en particular, LA FASE DEL RUBÍ, en Tusquets).
          Insisto, Eugenio Sánchez podría citaros unos cuantos títulos más. Pero que os importa, ¿verdad ? Vosotros queréis que os hable de la auténtica Ciencia Ficción, la que se ha publicado en colecciones del género. Ni siquiera la que escriben los autores relacionados con él. Vosotros sólo leeréis EL ÚLTIMO TRABAJO DEL SEÑOR LUNA (Edebé) porque es de César Mallorquí, no porque sea literatura juvenil. Lo cual es un primer paso, porque el mundo de la literatura juvenil es otro que produce toneladas de ciencia ficción a lo largo de un año. Pero no soy el prestigioso erudito Alfredo Lara, así que lamento decepcionaros. No estoy al tanto de qué han publicado este años Jordi Serra i Fabra, Juan Manuel Gisbert o Carlos Ruiz Zafón, ni recuerdo el título de la novela finalista del premio Edebé (sí, el que ganó César y este año ha ganado Elia Barceló), que parecía claramente de género fantástico.
          Sólo puedo hablaros de EL JARDÍN DE LOS AUTÓMATAS, de Armando Boix (S.M.), ganadora del Gran Angular y ejemplo bastante comedido de steam-punk en la Barcelona de primeros de siglo, con un desarrollo bastante lineal pero magníficamente narrada. Ahora, su segunda novela (Armando ya se ha profesionalizado como escritor y además es el coordinador de la revista de cine de Ciencia Ficción « Stalker ») y ya se prepara la tercera, prometen muchísima más calidad.
          También puedo hablaros de lo que estáis esperando, así que ¿para qué prolongar inútilmente la espera ?
          Con MUNDO DE DIOSES (Nova CF), Rafael Marín parece haber salido de un bache que ya se prolongaba demasiado. Demuestra, y aquí entiendo que esto es novedoso en él, que se puede escribir igual de bien que en La leyenda del Navegante pero haciendo que el lector disfrute como un enano, y mucho más si le gustan los comics de la Marvel. Se mantiene el tono de la novela corta triunfadora en el primer UPC y al final se agradece el esfuerzo del autor por hacerse comprender sin rebajar el nivel de exigencia para consigo mismo (o lo que es lo mismo : por entretener sin caer en el cáncer de la autoindulgencia). Deseo de todo corazón que este libro anime a un Marín con quien tal vez hayamos sido todos un poco injustos.
          Ya he comentado que LA MIRADA DE LAS FURIAS, de Javier Negrete, está precontratada con Círculo de Lectores, lo cual equivale a decir que, de aquí a un año, será el libro de CF escrito por un autor « de CF » que más venda desde la época de los bolsilibros. Me parece, al igual que la de Marín, una novela bien escrita y entretenida, aunque para mi gusto demasiado alargada : no puede escapar de sus orígenes como novela corta, y la veo más que nada como un encargo cuyo único fin es decir que el más prometedor autor de la década tiene por fin una novela larga publicada. La pena es que ya no exista Nova Fantasy para editar La jauka de la buena suerte. Probablemente la mejor mejor novela de fantasía escrita en castellano.
          Estos eran los « platos fuertes » del 97, es decir, los títulos publicados por Nova. Pero ha habido más. Juan Miguel Aguilera y Ricardo Lázaro acuden con LA LLAVOR DEL MAL (Banca Privada D’Andorra) a la edición anual del ganador del premio Juli Verne. CHARLIE, de Fran Morell, está editada por Ad Astra en formato electrónico. Como también lo están las novelas de José Antonio Suárez. Por último, la colección Brazo en Espiral de Ediciones Silente emprende la titánica tarea de editar las obras completas de Carlos Saiz Cidoncha, e inicia su andadura con ENTRE DIOSES Y TERRÍCOLAS, tan entretenida, abigarrada y delirante como se puede esperar de este maestro del space opera clásico.
          También podría reseñar EL AMANTE DE VIDRIO, de Félix J. Palma, pero por desgracia todavía no ha podido editarse. Una pena. A ver si, por lo menos, podéis leer la primera versión, de unas cien páginas. Sin duda, una novela innovadora y excesiva que debería publicarse. Un cóctel entre Rimbaud y William Gibson (uno de los padres del cyberpunk).
          Entre los productos hechos por y para el fandom, debemos destacar, como siempre, la antología anual de la AEFCF. Si en otras ocasiones no eran más que relatos de su padre y de su madre que sólo compartían la encuadernación en un mismo tomo, en este VISIONES 1997, no me preguntéis por qué, parece haber un nexo de unión. A lo mejor Rafa Marín ha realizado un trabajo de antologista más allá de lo consciente, a lo mejor todos los autores se han puesto de acuerdo para manifestar preocupaciones similares (ya sucedió en 1996 con la fantasía histórica), yo qué sé. El caso es que la mayor parte de los relatos de este Visiones están marcados por la vida que le hubiera gustado vivir a sus personajes como contrapuesta a la vida que viven, y cómo ambas interactúan y se muestran la una a la otra, bien alterando la realidad mediante una sucesión de paradojas temporales (« El día que hicimos la Transición », de Pedro Jorge y Ricard de la Casa) o por la cara (« Victoria pírrica », de Rodolfo Martínez, sin duda el mejor relato de todos), bien mediante la figura del « otro » (« La vida correcta », de Félix J. Palma), bien sugiriéndonos lo que vive en la escalera de al lado (« La casa de las dos escaleras », de Ángel Olivera) o bien reinventando un pasado por desgracia imposible (« Mi esposa, mi hija », bonito relato de Domingo Santos). El escapismo, en el sentido de huir de una irrealidad opresiva, se vislumbra en los relatos de Luis G. Prado (« Josaphat, rey ») y Ángel Torres (« La colina del brezo »)... No seré yo quien afirme que es el mejor Visiones, pero sí el único en el que puede hablarse de una antología de relatos, no un simple agregado de historias.
          El fanzine Artifex editó su Serie Minor, con dos novelas cortas muy a tener en cuenta. LA RESIDENCIA, debut de Pablo Tusset, era una muy apreciable reflexión acerca de los límites de la percepción humana, a veces un tanto divagatoria, pero en todo caso valiente. Por contra, EL QUE HABLA CON LOS ESPÍRITUS, de Armando Boix, era una aventura con trasfondo histórico, con espadas (de acero toledano del siglo XVI) y brujería (africana), pero en absoluto de espada y brujería. Como entretenimiento tiene su valor.
          Colectivo D Tebeos inauguró su colección Spacios con José Miguel Pallarés y su antología EN BREVE CONQUISTARÉ ESTA TIERRA. Aunque su autor insiste en que el libro se editó en 1996, no creo que ponga objeciones a un breve comentario. En general, se trata de una colección de relatos más que interesante, con un tratamiento del lenguaje y de los recursos estilísticos poco vistos entre los autores del fandom, y un tema subyacente a todas las historias : la mezquindad humana. Desde su pesimismo, Pallarés nos traza una galería de personajes aborrecibles, lo cual no excluye cierta poesía en el relato que da título a la antología, ni evita que sintamos pena por los protagonistas de « Una mirada en el espejo » o « La constante Sísifo ». Pese a la escasa variedad de registros — el tono solemne de la narración tal vez produzca cierto distanciamento en el lector — , hay un relato que no dudo en calificar como el más divertido de cuantos se han publicado en el último año : « El síndrome de Pinocho », brillante en su sardonismo.
          Pese a que comenzó bajo mínimos, con un título de escasa originalidad (PRESERVAD LA TIERRA, de Vilches Palma), Espiral-Ciencia Ficción ha remontado el vuelo en las dos siguientes entregas. SEIS, de Daniel Mares, para mi gusto una de las narraciones más importantes del año, nos mostraba cómo es posible seguir diciendo cosas originales en el terreno de los viajes interplanetarios, en una historia con una tensión muy bien mantenida, unos personajes bien definidos y un derroche de imaginación que la convierten en un pequeño hito. REFLEJO EN EL AGUA, debut de Juan Antonio Fernández, es una novela muy irregular : un planteamiento muy conservador -en el sentido de no salirse de lo trillado — y un exceso de adjetivación casi estragante se veían en cierto modo compensados por una apreciable fluidez narrativa y una evidente inquietud por escribir bien. No es el relato definitivo sobre clones (tampoco lo es la novela Clones, ni « Mi esposa, mi hija », ambas mejor acabadas que la obrita de Fernández), pero tampoco tenía por qué serlo. Así pues, con un título flojito (Preservad la Tierra), otro prometedor (Reflejo en el agua) y un tercero satisfactorio (Seis), Espiral ha subido un tanto su listón a lo largo de 1997.
          La antología de los premios UPC correspondientes a 1996 incluía DAR DE COMER AL SEDIENTO, de Eduardo Gallego y Guillem Sànchez (en su año triunfal : premios Juli Verne y Alberto Magno, además de publicación en Nova con este relato largo), de la que he oido de todo. He de decir que Gallego y Sànchez son de los escasísimos autores españoles de CF a quienes nunca he leído una sola falta ortográfica y gramatical (algo que, desgraciadamente, no se puede decir de Daniel Mares o los primeros relatos de Félix Palma) y que sus historias están muy bien estructuradas, sin vaivenes ni defectos destacables en el ritmo. Es decir, cuidan muy bien la apariencia externa. Ahora bien, lo que hay dentro, si es que hay algo, ya es otro cantar. Personalmente, no me atrae su sentido del humor (lo cual es algo subjetivo), encuentro excesiva la profusión de chistes y guiños personales (lo cual sin duda les ha favorecido en esta convocatoria del UPC) y no existen personajes creíbles : sólo estereotipos. En resumen, escriben una CF « de baja intensidad » que personalmente no me atrae pero que, teniendo en cuenta el éxito de Lois McMaster Bujold, hace de ellos unos autores perfectamente publicables en cualquier colección especializada que no sea Minotauro.
          El siempre incansable Alfredo Lara ha estado trabajando codo con codo durante dos años con Carlos Fernández Castrosín en este BRUMOSE, primer título de la colección « Opar Otras Singladuras ». Se trata de un libro muy bien editado, casi profesional (el « casi » estriba en la tirada), que nos muestra a un Castrosín más dueño que nunca de su estilo y embarcado en la triple pirueta de escribir una novela corta mediante una sucesión de historias cortas con un marco y ambientación comunes (un planeta helado que hostiga a los colonos terrestres) y, sin embargo, cada una de ellas perteneciente a un género distinto : fantasía, ciencia ficción y terror. En su contra, lo que decía de Pallarés : la escasa variedad de registros. A ver si hay suerte con la colección y pronto podemos leer La noche roja, de León Arsenal.
          Resucitaron los Quaderns UPCF con LOS CELOS DE DIOS, de Rodolfo Martínez, una obra demasiado pendiente de su estructura, atada de pies y manos a un final predecible y, a pesar de todo ello, satisfactoria. Sin ser lo mejor del autor, la hechura es plenamente profesional y no desentona si lo comparamos con otros trabajos más elaborados de Martínez. El asunto nos lleva a su peculiar universo de Drímar (que ya está reclamando página web, guía de lectura o artículos sesudos), en particular a Dios, uno de sus personajes más conseguidos.
          En fin, esto es todo. Aún podría extenderme a los libros de ensayo, pero se me escapan demasiadas referencias y no sería justo. Puedo recomendaros SATÁN EN HOLLYWOOD, de Jesús Palacios (Valdemar), colección de cotorreos sobre las intimidades menos decorosos y confesables de la « Fábrica de sueños », o los títulos editados por Alberto Santos, pero mejor lo dejamos así. Hasta el año que viene... ¡Ah !, y leed de todo un poco. A lo mejor os encontráis con más CF de la que pudiérais suponer.
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